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En la Línea de Acabado
Richard Thelen, PE, Global Finishing Solutions
Publicado en Owner Pilot Update, Agosto/Septiembre 2006, V1, Número 1
Ya que el avión tiene un buen rango, no necesitaba ir al taller exterior local o dar la lata a un amigo para pintarlo en su hangar. Podía hacer unas cuantas compras por ahí y ver qué clase de talleres de pintura había que pudieran hacer un buen trabajo para satisfacer a mi piloto interior y mis fantasías.
Conocía un par de talleres de pintura cerca y había oído a la gente hablar sobre la clase de trabajo que se hacía ahí, así que decidí revisar uno dos talleres locales para ver qué podrían hacer. Había uno en Middletown del que había escuchado cosas buenas y decidí que esta semana, volaría hasta allá para ver este taller. Sería un buen vuelo y tenían un buen FBO que en realidad me gustaba. Programé el viaje de manera que llegué al restaurante del aeropuerto para el desayuno.
Middletown
Rodé hasta la entrada principal del FBO y les pedí que me “llenaran” de Jet-A, luego fui al salón de tripulación. Había varios hombres ahí y admiraron mi nave, mientras que yo tomaba algo de café. Llené mi plan de vuelo hacia Springfield mientras revisaba la temperatura y los vientos para el vuelo. Luego me dirigí a la parrillada del otro lado.
Había alrededor de 6 clientes y hablamos por un rato sobre vuelos y luego empecé a preguntar respecto al pintor local. Uno de los tipos había pintado su avión, un buen Cherokee, ahí, pero dijo que esto tomó varias semanas para que quedara bien, así que empecé a tener mis dudas. Otro tipo dijo que las cosas eran algo raras por ahí y nadie había visto que el pintor pintara realmente un avión.
El jefe de bomberos, Will, comenzó a hablar y dijo que le pidió que no pintara porque no tenía protección en contra del fuego y su ventilación era deficiente. Me puse a pensar cómo era que todavía estaba en el negocio si Hill le había dicho que dejara de pintar. Me estaba poniendo receloso. Pero decidí que ya que estaba ahí, verificaría. Terminé mi desayuno y di las gracias a los hombres por su ayuda. Luego me dirigí al taller de pintura.
Estaba alojado en un hangar con una oficina afuera. La puerta estaba cerrada, pero no con llave, así que entré encontré al dueño y pintor en su escritorio. Conversamos por un minuto le pregunté si podía manejar un King Air. Dijo que había tenido dos recientemente y me animé. Le pedí me mostrara su taller de pintura.
Cuando entramos, encendió las luces y puso a trabajar la ventilación. Las 8 lámparas eran luces de halógeno metálico colgando desde el techo. La iluminación era mínima pero utilizó un reflector local que todavía podría hacer un trabajo. La ventilación consistía de una pequeña caja de filtro hecha de madera que tenía 12 filtros de horno en ella. El abanico soplaba la pared del fondo. Ningún aire renovado entraba en el hangar por infiltración. Debe ser brutal en invierno.
Mencioné que la cabina no parecía tener ninguna protección contra el fuego. También, parecía que el equipo eléctrico no era “a prueba de explosiones” y podría causar una de éstas, porque la ventilación era inadecuada. Dijo que el jefe de bomberos le había dicho lo mismo así que no había pintado nada después de la 1 de la mañana para que el jefe no interfiriera. Estuve de acuerdo en que cualquier interferencia legal podría evitar el progreso, haciéndolo más lento. Yo pensaba para mí que no querría que mi avión fuera el que estuviera en el hangar si eso sucedía.
Springfield
Di mi vuelta de inspección pre-vuelo y luego me subí a bordo y repasé la lista de verificación previa al vuelo. Amarré mi cinturón y llamé a la torre y me avisaron que “Rodara cuando estuviera listo”. Encendí y salí a rodar. Todos mis calibradote estaban en verde, se me dio el despeje y empecé a rodar para despegar. En tres minutos estaba en mi altitud de 7,500 pies y gozando del vuelo. Hablé por radio al FBO de Springfield y les dije que quería conocer a su capataz del taller de pintura. Me avisaron que le dirían que me encontrara cuando aterrizara.
Estaba feliz de alejarme de Middletown tan pronto como pudiera y Springfield parecía un buen punto. Springfield tenía una buena reputación por los acabados exteriores absolutamente prístinos y tenía esperanzas de que pudiera concertar un trato. Al fue mi anfitrión y lo encontré en el FBO y nos dirigimos al restaurante para tomar café y pastel. Cuando terminamos, examinó el King Air y se dispuso a hacer un presupuesto. Yo revisé su taller mientras que él hacía los cálculos. Su taller era otro hangar utilizado como estancia para pintar como el de Middletown, pero la ventilación era mucho mejor y la iluminación excelente.
Para entonces, Al salió del hangar y me dio una hoja de papel. Me encantó la forma profesional para hacer negocios. El presupuesto era muy alto y yo no podía imaginar por qué se necesitaría esa cantidad de dinero para pintar mi King Air. No dije nada ni reaccioné negativamente, sino que le permití que comentara la razón del precio.
Me dijo que era un juez de acabados muy estricto y que sabía cuál era la mejor forma de darle ese acabado a mi avión. Fue muy convincente así que le pregunté que pasaba si encontraba un defecto. Explicó que los defectos eran un modo de vivir en la pintura de aviones, pero que una vez que se encontrara, lo lijaría o lo puliría y lo volvería a pintar, refinando y mezclando la pintura para que estuviera perfectamente igualada.
Volteé a mirar las luces colgantes y vi que estaban unidas a las vigas de madera del techo. Más de cerca, me di cuenta que un pichón estaba descansando ahí. También noté que las partes superiores de las cuerdas de las vigas estaban cubiertas de polvo de exceso de rocío. Le pregunté a al si el polvo caía sobre el acabado en un mal momento. Admitió que esa era la razón de la mayoría de defectos que tenía que pulir. Luego me dijo “En realidad es difícil ganar mucho dinero pintando aviones”. También pensé, reservadamente, si él estaría preocupado por algún incendio en el hangar. No había protección para ello. Decidí buscar otro taller.
Bradytown
Bradytown estaba a varios cientos de millas, pero 20 millas cerca de la casa de mi hija y de mis dos nietos. El viaje valía la pena. Decidí ir allá la semana siguiente. El pintor de Bradytown tenía un nuevo inserto de cabina para pintura con un contorno de metal completo que evitaba que el exceso de rocía del proceso se quedara en las vigas y demás lugares del hangar. El administrador del taller de pintura era Kevin y me condujo por el lugar mientras que su gerente de oficina hacía el presupuesto.
La iluminación en la cabina era sensacional. No había nada que no pudiera ser claramente visto, ni había sombras. A los pintores les debería encantar este medio. Tenía un Beech Bonanza en el taller y todas las superficies estaban claramente visibles y bien alumbradas. Su pintor estaba enmascarillando los lados del Bonanza para pintar unas franjas y examiné el trabajo de pintura. Era magnífico y no tenía ningún defecto por pintura corrida, ondulaciones o pedazos sin pintar.
El flujo de aire en la cabina era excelente y era fácil ver cómo el exceso de rocía era llevado hacia la pared del filtro en la parte trasera de la cabina. Su gerente de oficina trajo el presupuesto y el precio se ajustaba a mis expectativas. Además, tenían un programa de computadora que me permití seleccionar el tipo correcto.
Le pregunté a Kevin cómo podía hacer el trabajo de una manera tan razonable. Explicó que el secreto era tener una cabina de pintura profesional. Con un inserto de cabina de pintura podía evitar la contaminación del aire y del polvo y otros contaminantes (como por ejemplo, plumas de paloma y otro tipo de suciedad) interfirieran con el trabajo de pintura. Dijo que su cantidad de retrabado era muy baja y que de esa manera no tenía qué lijar o pulir tantas imperfecciones en el trabajo de pintura. Funcionaba a la primera y recortaba el tiempo total en la cabina al mínimo.
Vi hacia arriba y noté varias cabezas de aspersión en el techo de la cabina y decidí que había viajado lo suficiente. Era hora de ver a los nietos mientras me pintaban el avión.
Resumen
Entonces, ¿cuáles son los elementos principales cuando se busca un taller de pintura? Creo que tendría que decir que la limpieza es la principal consideración. Pero lo que da el mejor efecto de limpieza es una buena hoja de metal alrededor que sea lisa y fácil de limpiar. El aire fuera de la zona de rocío contiene la mayor parte del polvo que eventualmente pudiera manchar la superficie pintada. Es necesario controlar el espacio en el que se pinta el avión. La hoja de metal circundante controla la entrada del aire. Si el aire entre en el área de pintura a través de un juego de filtros o puertas de filtro, será el aire más limpio posible y libre de contaminantes.
Si el flujo de aire es laminar y las líneas de corriente están controladas, es posible quitar el exceso de rocío de la zona de pintura y reducir los contaminantes que causaran las manchas.
Además, la buena iluminación debe tener un lugar principal en la lista. La buena iluminación mostrará al pintor qué tipo de trabajo de rocío que está ejecutando. Si hay lugares no pintados, los verá. Si hay pintura corrida, ésta será obvia. Si hay ondulaciones en la pintura, estarán a la vista. Una vez detectados, el pintor puede hacer los cambios de sus parámetros de rocío para eliminar el problema. La buena iluminación es esencial.
También ayuda tener un sistema de rocío que no ponga en peligro la necesidad de seguridad. La actividad que se lleva a cabo es peligrosa por su naturaleza. Hay combustible (vapores de pintura) y oxígeno presentes como para iniciar un incendio. Todo lo que un incendio necesita es una fuente de ignición. Los controles pueden minimizar el peligro, pero pueden suceder cosas malas de todos modos. Si así fuere, es más tranquilizador saber que el fuego será extinguido rápidamente y que mi avión estará a salvo. Después de todo, mi avión es mi devoción y mi vicio personal. Las rayas también se ven bien.
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